Las agencias de calificación Fitch y Standard & Poor's le rebajaron hoy (martes 11), y de manera masiva, la calificación a la banca española. S&P le bajó la nota a diez entidades, mientras que Fitch lo hizo con otras seis.
Además, Standard & Poor's empeoró su nota global sobre la fortaleza de la banca española, con lo cual España pasa del nivel 3 al 4 en una escala del 1 al 10.
El nuevo nivel al que la agencia sitúa al sistema financiero español es equiparable al de México, Corea del Sur, República Checa, Eslovaquia o Israel.
Esa evaluación de riesgo del sector financiero es de carácter global, mientras que las calificaciones crediticias se atribuyen de forma individual. S&P también le rebajó esas calificaciones individuales a diez entidades, entre ellas el Santander, BBVA, Sabadell, Bankinter, BBK, Ibercaja, BBK y Kutxa. El Santander y el BBVA pasaron de AA a AA-.
Por su parte, Fitch le bajó la nota al Santander y al Banesto de AA a AA-; la del BBVA, de AA- a A+; la de Caixabank, de A+ a A, y las del Banco Popular y Sabadell, de A- a BBB+.
En el caso de Fitch, la rebaja se debe sobre todo a la realizada la semana pasada a la deuda española. En ese sentido, la agencia señala que, de modo general, los bancos no deben tener una mejor calificación que la del Estado en que están situadas sus casas centrales.
Tras la rebaja de S&P y de Fitch, el Santander, la entidad que preside Emilio Botín, deja de tener mejores calificaciones que el Reino de España.
Standard & Poor's justificó su rebaja en el hecho de que la economía española se enfrenta a menores perspectivas de crecimiento a corto plazo, la actividad en el mercado inmobiliario sigue deprimida y las turbulencias en los mercados de capitales ha aumentado desde el verano.
"Esperamos que la corrección de los desequilibrios en España sigan teniendo un impacto negativo sobre el perfil financiero de la banca en los próximos 15 a 18 meses, lo que alarga el plazo de tres años que habíamos considerado originalmente para que el sistema financiero absorbiese el impacto de un ciclo económico descendente", explica en su informe S&P.
La agencia de calificación señala que los niveles de actividad en el mercado inmobiliario (las viviendas nuevas en particular) probablemente se mantendrán estancados. "Prevemos que el sistema bancario acumulará una mayor cantidad de activos problemáticos y se enfrentará a mayores obstáculos para la venta de activos inmobiliarios", añade.
Esto, a su vez, limitará la capacidad de los bancos para liberar recursos del sector inmobiliario y destinarlos a otros rubros de la economía, conplicando la recuperación económica, continúa la agencia.
Además, S&P señala que a pesar de la tendencia a la baja en el déficit por cuenta corriente, España sigue siendo vulnerable a los flujos de capital dada la volatilidad de las condiciones reinantes en el mercado de y el sentimiento adverso de los inversores. "Esto aumenta el riesgo de un ajuste más brusco en la oferta de crédito", subraya.
En este contexto, la agencia de calificación revisaó al alza sus previsiones sobre el volumen de activos problemáticos ("hipotecas basura") que acumulará el sistema bancario español. En su opinión, esos activos se seguirán acumulando a lo largo de 2012 y posiblemente en los primeros meses de 2013.
"Estimamos que los activos problemáticos generados durante la recesión, incluyendo la morosidad, los activos inmobiliarios adquiridos y adjudicados y los fallidos pueden alcanzar un máximo de entre 296.000 y 313.000 millones" de euros, lo que equivaldría al 15,8% y 16,8%, respectivamente, del crédito al sector privado existente al cierre del ejercicio 2008, al comienzo de la recesión, explica la agencia.
Por su parte, Fitch señala también la debilidad de la economía española, el alto desempleo y los problemas del sector inmobiliario como factores que dañarán la actividad de la banca y la calidad de sus activos, especialmente en los casos de los bancos de carácter nacional.
"Mientras que los bancos puramente nacionales se enfrentan a retos más importantes, lo dos bancos internacionales, Santander y BBVA, se benefician de su diversificación geográfica, que les da la capacidad para compensar los resultados en España. Sin embargo, ambos tienen una presencia significativa en España. BBVA cuenta con más de la mitad de sus activos en España y Santander alrededor del 30%", advierte Fitch, que añade: "Su foco en banca minorista en todos sus mercados principales proporciona estabilidad a los ingresos de los grupos. Su liquidez se beneficia de que las filiales internacionales se autofinancian, minimizando el riesgo de contagio y dándoles la capacidad de emitir en las distintas jurisdicciones", apunta la agencia.
Fitch, sin embargo, ve poco probable que los costos de financiación vuelvan a niveles tan bajos como los anteriores a la crisis. Las perspectivas de crecimiento para los mercados emergentes se han revisado a la baja y no son totalmente inmunes a las tendencias económicas mundiales, pero los ingresos de estos mercados seguirán contribuyendo de manera significativa a los ingresos del grupo. |